18 abril 2006

Teatro grecolatino en el milenario recinto de Bolonia.

Las piedras de la ciudad romana acogieron representaciones realizadas por jóvenes.
Tarifa. "Dejad que las piedras se esponjen del pasado con palabras de encuentro", expresó Emilio Flor Jiménez, director del grupo de teatro Balbo del IES Santo Domingo de El Puerto de Santa María parafraseando al insigne Bartolomé LLompart para justificar así, ante más de quinientos estudiantes de enseñanzas medias que en el día de ayer se dieron cita en el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia en Tarifa, la puesta en marcha del I Festival Juvenil Europeo de Teatro Grecolatino.

Flor Jiménez aleccionó a los jóvenes que inauguraron este primer festival de teatro, –que pretende tener una continuidad en años venidero–- sobre el espectáculo que tendrían oportunidad de ver y disfrutar pocos minutos más tarde. En torno a la plaza de la basílica romana, cerca del foro, en el interior del conjunto arqueológico se arremolinaron los jóvenes perfectamente acomodados en asientos habilitados para la ocasión extraordinaria. Emilio Flor manifestó a los presentes la "alegría de poder compartir palabras de encuentro con el pasado" y resumió la obra que los jóvenes integrantes de Balbo desarrollaron entre vestigios romanos a los pies del Decumano Máximo que representa la calle principal de la villa.

Un amplio elenco de actores participaron de la primera representación del día, –dos obras, una por la mañana y otra por la tarde– que comenzó sobre las doce del mediodía. Primero una tragedia griega, de Esquilo, Las Coéforas, segunda parte de la trilogía de las Orestea (constituida por Agamenón, Coéforas y Euménides) en el que se plantea la cuestión del castigo ante una nueva injusticia. Son las coéforas, servidoras de palacio, las que formando el coro se encargan de verter libaciones en la tumba de Agamenón después del terrible y profético sueño que tuvo Clitemnestra. A la escena asiste Orestes, recién llegado de Delfos con su amigo Pilades. Al final de la escena viene el reconocimiento entre Orestes y Electra que claman venganza. Por medio de engaños, Egisto es atraído a palacio, donde morirá a manos de Orestes junto con Clitemnestra. Orestes se jacta de la visión de los dos tiranos muertos, si bien le asusta la visión de las Furias que exigen su sangre.

Durante unos veinte minutos los estudiantes se sumergieron en el canto de la cabra, una combinación de cantos y danzas realizadas durante el sacrificio de un cordero ante el altar de Dionisos, consolidada a través de los siglos por grupos de teatro como en el caso de Balbo que tras más de una década de trabajo ofrecen en sus representaciones, el legado del mundo clásico al presente y el futuro, convertidos en alumnos de instituto y universidades, para que sean ellos los que se conviertan en depositarios de la historia antigua como necesidad para construir el futuro.

Con la tragedia concluida se dio paso a una jornada más movible con visitas al enclave arqueológico en la que los alumnos pudieron conocer la ciudad romana de finales del siglo II a. C., el propio teatro romano, que no pudo erigirse como escenario de las representaciones debido a su delicado estado en plena conservación y consolidación y que el director de las ruinas, Ángel Muñoz, no descartó como posible escenario de continuidad de este primer festival de Teatro Grecolatino.

Por la tarde la escenografía fue reanudada con la comedia romana El Persa de Plauto. Una acción desarrollada en Atenas, donde el esclavo Tóxilo compra su amada al rufián Dórdalo, de quien consigue para ella la libertad. Más tarde, Tóxilo induce también a Dórdalo a comprar a una joven a la que había hecho cautiva, hija en realidad de su parásito Saturión. El rufián cae en la trampa y es objeto de burla por parte de Tóxilo mientras éste se emborracha.
Para su representación los actores de Balbo recurrieron a la improvisación, a la música y a la danza, llegando a convertir la representación teatral en casi un musical y donde la influencia del carnaval de Cádiz es más que evidente y no precisamente de forma casual.
Durante la jornada de tarde, –que la lluvia quiso respetar– la participación de los estudiantes también fue numerosa, otros quinientos. En total más de 1.000 alumnos participaron de este festival que junto al de Itálica en Sevilla, –que va por su X edición– sumará una participación de más de 10.500 personas al evento.

Tragedia y comedia clásica en escenarios de lujos que representan una apuesta decidida y firme por la Cultura en múltiples variantes. Hoy mismo comenzará el Festival de Itálica, y en él participará además otro grupo gaditano el Phersu, de la Universidad de Cádiz, que pondrá en escena Medea de Eurípides. Las representaciones se sucederán todos los días, hasta el viernes, con participación de grupos de institutos de diversos puntos de España.

Fuente: Europa Sur.

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